Arte vivo en la plaza 2026
En el verano 2026 la Comunidad de Madrid vuelve con Arte vivo en la plaza, un programa que celebra y difunde el talento creativo mediante acciones artísticas dinámicas y participativas ancladas en el alma de los pueblos: sus plazas, espacios conocidos y comunes por y para todos, y reinventándolas a través del prisma del arte.
Estos espacios, epicentros de la vida comunal, se convertirán en lienzos vivientes donde el arte nace y se comparte sin reservas: un total de once encuentros donde cinco artistas contemporáneos dan vida a sus creaciones ante los ojos del público de Belmonte del Tajo, Buitrago del Lozoya, Carabaña, Chinchón, Manzanares el Real, Navalcarnero, Patones de abajo, Robledo de Chavela, Valdemorillo, Villar del Olmo y Villaviciosa de Odón
Mónica Murga, Sara Gema, Mocholi, Yolanda Andrés y Julio Linares son el equipo artístico que compartirá estos espacios públicos en encuentros. Una oportunidad para conocer sus trabajos y creaciones de primera mano, conversar con ellos, intercambiar ideas y descubrir nuevos métodos de trabajo.
- Duración: 90 minutos.
- Entrada libre y gratuita.
Síguenos en redes
Programa por fechas
"Sonallada" con Mónica Murga
"Sonallada. Trashumancia de arte, cultura y tradiciones" es una acción sonora vinculada a la memoria de la trashumancia como práctica cultural, social y simbólica.
A partir de la idea de la cencerrada, entendida como una forma de acción colectiva, y de la palabra sarda sonalla, Mónica Mura acuña el término Sonallada para nombrar una intervención propia basada en la activación de cencerros artesanales forjados por maestros herreros.
La artista desplaza el sentido tradicional de estos objetos, ligados históricamente a rituales apotropaicos y a imaginarios masculinos, para convertirlos en una herramienta de resonancia colectiva desde una mirada contemporánea. A través del sonido, del cuerpo y de la presencia en el espacio público, la acción propone una relectura de la tradición en la que la voz de las mujeres ocupa un lugar central.
Cada intervención se adapta al lugar en el que sucede y dialoga con la arquitectura, la acústica y la vida de cada plaza, generando una composición distinta en cada encuentro. Sonallada plantea así una experiencia de escucha compartida que activa la memoria, convoca lo común y sitúa la tradición como un material vivo, en movimiento y abierto a nuevas lecturas.
"Al pie de la letra" con Sara Gema
"Al pie de la letra" es una acción performativa que parte de la interpretación literal de refranes, frases hechas y expresiones populares que forman parte de nuestro lenguaje cotidiano. A partir de ese gesto, Sara Gema lleva al cuerpo, a la imagen y a la acción palabras que solemos usar casi de manera automática, generando situaciones inesperadas que descolocan, divierten y abren nuevas lecturas sobre aquello que decimos sin pensarlo demasiado.
La pieza pone el foco en cómo el lenguaje atraviesa la vida diaria mucho más de lo que parece. Esas expresiones heredadas, compartidas y repetidas una y otra vez aparecen aquí convertidas en escenas vivas, activadas en tiempo real ante el público. El resultado es una propuesta cercana y accesible, pero también precisa, porque trabaja con una de las materias más presentes en lo cotidiano: la palabra.
Las plazas de los 11 pueblos será el lugar idóneo para que esta acción suceda. Al activar ahí estas frases y refranes, la pieza entra en contacto directo con el entorno y con quienes lo habitan. "Al pie de la letra" propone así una experiencia performativa que parte del humor para llegar a algo más hondo: una reflexión compartida sobre las palabras que usamos, las imágenes que construyen y la manera en que el lenguaje moldea nuestra forma de estar en el mundo.
"Vestirse de sol" con Mocholi
"Vestirse de sol" parte del homenaje al icónico disfraz de sol de Ocaña. Comienza con Mocholi, en el centro de la plaza y una gran túnica blanca. Poco a poco, y gracias a la participación del público, va transformándose hasta convertirse en una pieza llena de color, escritura, deseo y memoria. Quienes se acercan eligen una cinta de raso, escriben en ella un deseo, sueño o anhelo, y la enganchan al traje del artista. De esta manera, los vecinos son quienes van construyendo el cuerpo de la performance.
A cambio, el artista entrega a cada participante otra cinta escrita por él con un verso, una copla o una breve frase poética, que además canta en ese mismo momento. La plaza se llena así de pequeños intercambios que dejan huella. Por un lado, el traje se transforma con cada nueva aportación. Por otro, cada persona se lleva consigo una marca física de lo vivido.
La referencia a Ocaña no aparece aquí como una cita nostálgica, sino como punto de partida para activar una forma de estar en el espacio público desde la exuberancia, la libertad y la potencia poética del cuerpo.
La acción sucede en presente: cada plaza, cada grupo de personas y cada intervención modifican la pieza, haciendo que cada activación sea irrepetible. El vestido no termina en un solo municipio, sino que continúa creciendo de pueblo en pueblo, de modo que al final del recorrido se convierte en un archivo vivo de la Comunidad de Madrid. Lo que en la primera plaza aparece casi desnudo, en la última será ya un cuerpo cubierto de cintas, deseos y fragmentos de memoria compartida. Un sol hecho entre muchas personas.
"Bordar el cuidado" con Yolanda Andrés
"Bordar el cuidado" es una propuesta participativa donde la plaza es un lugar de encuentro entre generaciones. A través del bordado y del trabajo con piezas de fieltro con formas inspiradas en el puzle Montessori, la acción invita especialmente a que niños y mayores compartan mesa, tiempo y conversación, construyendo juntos una experiencia creativa desde lo manual.
La propuesta nace de una idea sencilla, pero muy valiosa: bordar también puede ser una forma de encontrarse. En un contexto en el que muchas veces las generaciones conviven sin apenas detenerse unas con otras, esta acción abre un lugar concreto para estar juntos, colaborar, aprender y disfrutar del tiempo compartido. La plaza se convierte así en un pequeño taller abierto donde la creación sirve también como excusa para propiciar vínculos, escucha y transmisión.
Cada participante trabaja a su ritmo: los niños se acercan al juego, al color y a la experimentación con las formas, mientras que las personas mayores aportan experiencia, atención al detalle, memoria del gesto y una relación cercana con las labores textiles.
La pieza conecta con líneas del arte contemporáneo que ponen en el centro lo relacional, lo textil y lo colectivo, entendiendo la creación como una forma de activar vínculos en el espacio público. Aquí el bordado sale del ámbito íntimo o doméstico y se desplaza a la plaza para convertirse en una herramienta de participación, mediación y cuidado comunitario. Lo importante no es solo el resultado final, sino todo lo que sucede mientras se cose: las manos que colaboran, las conversaciones que surgen, los ritmos que se acompasan y el tiempo que se dedica a hacer algo juntos.
Dentro de Arte Vivo en la Plaza, Bordar el cuidado propone una experiencia cercana, abierta e intergeneracional, en la que la creación contemporánea aparece ligada al encuentro y a la vida compartida. Entre hilos, manos y conversaciones, la plaza se activa como un lugar donde niños, mayores y familias pueden reconocerse, colaborar y construir, aunque sea por un rato, una pequeña comunidad alrededor del hacer.
"Un pueblo imaginado" con Julio Linares
"Un pueblo imaginado" es una propuesta de pintura en vivo que recupera la figura del retratista ambulante para llevarla a un imaginario contemporáneo, simbólico y fabulador.
Julio Linares instala en la plaza un pequeño puesto de pintor, con telas, ornamentos y elementos de atrezzo que le permiten construir una escena cambiante, abierta al juego con la luz, el color y la pose. Desde ahí, invita a vecinos y vecinas de cada pueblo a sentarse y ser retratados.
La propuesta parte del retrato del natural, pero se aleja deliberadamente de una representación realista. Lo que le interesa al artista es interpretar a cada persona desde una dimensión mitológica, imaginando en cada rostro y en cada gesto una figura posible entre lo humano, lo legendario y lo simbólico. Los retratos no buscan copiar la apariencia, sino transformarla, exagerarla o desplazarla hacia una imagen más libre, extraña y poética.
De este modo, la acción convierte a quienes participan en protagonistas de una pequeña ficción visual. Cada persona retratada entra por un momento en otro registro, como si la plaza se abriera a un tiempo paralelo en el que sus habitantes pudieran aparecer como criaturas solares, personajes antiguos, guardianes, musas, héroes domésticos o figuras surgidas de una mitología popular todavía por inventar. La pieza conecta con el arte contemporáneo y convierte a la plaza en un taller, escenario y lugar de observación compartida, donde mirar y ser mirado forman parte de la experiencia.
Los retratos realizados en cada municipio irán conformando un pequeño imaginario de las gentes de la Comunidad de Madrid visto a través de la mirada de un pintor contemporáneo que no documenta, sino que interpreta. Más que un registro fiel, lo que aparece es una memoria visual atravesada por la fantasía, el color y la invención. "Un pueblo imaginado" nos acerca al arte contemporáneo a través del retrato, pero llevándola a un terreno inesperado, donde la pintura en vivo, la escenificación del posado y la transformación simbólica de cada participante convierten la plaza en un lugar de aparición, juego e imaginación compartida.
Recibir información
Ediciones pasadas
Organización y contacto
Organiza: D.G. de Cultura e Industrias Creativas
Colabora: La Juan Gallery





