
La plazuela de los Caños del Peral
Diversos sistemas de captación, almacenaje y redistribución de agua a Madrid
La plazuela de los Caños del Peral
La zona, que a finales de la Edad Media correspondía a un arrabal en el que abundaban las industrias malolientes, se transformó con la llegada de la Corte real a mediados del siglo XVI surgiendo retos de gestión de aguas limpias y sucias. El sistema conoció sucesivas remodelaciones hasta que fue parcialmente destruido a principios del siglo XIX por la elevación de la plaza. Actualmente los restos se han musealizado, integrándose en la estación de Metro de Ópera.
El conjunto arqueológico de Los Caños del Peral se compone de diversos sistemas de captación, almacenaje y redistribución de agua a Madrid. Se han documentado las distintas fases de este proceso a través del viaje de Agua de Amaniel, como elemento de captación, la Fuente de los Caños del Peral, ejemplo de redistribución, y la Alcantarilla Principal y la Alcantarilla de la calle de los Caños del Peral como modelos destacados del sistema de evacuación de aguas residuales. Todos estos elementos se encuentran bajo la Plaza de Isabel II o Plaza de Ópera, localizada en el distrito de Palacio, siendo posible visitarlos en las dependencias de la estación de Metro de Ópera.
La fuente, datada en el XVI, contó con la participación de Juan Bautista de Toledo. Estaba conformada por un cuerpo principal de más de 30 metros, compuesto por sillares almohadillados de granito, organizados en tres cuerpos, con seis caños en sendas hornacinas con veneras y sus correspondientes pilas. Adosado por la parte trasera existía un pilón en el que se recogían aguas de varios manantiales. Por detrás del frontal de la fuente se encontraba una galería abovedada de ladrillo que proporcionaba agua a los surtidores y permitía el mantenimiento. Su ubicación en la parte baja del barranco hizo necesaria la construcción de muros que delimitaban una plazuela rectangular de suelo empedrado.
El acueducto del viaje de agua de Amaniel conserva 31 metros de canal, de los cuales 20 metros están sustentados por arcos. Se conservan seis arcos realizados en ladrillo macizo con machones de grandes bloques sin escuadrar de pedernal y granito. Su forma irregular respondía a la adaptación del acueducto a la morfología del terreno.
De la alcantarilla del Arenal se pudo documentar un tramo de 15 metros de longitud, del que únicamente se conserva una pequeña sección de la bóveda que la cubría en su extremo Sur. En su recorrido hacia el oeste pasaba bajo el tercer arco del Acueducto de Amaniel. Esta galería presentaba una cubierta abovedada de ladrillo sobre sendos muretes, que a su vez descansaban sobre un zócalo, para cuya construcción se utilizaron grandes sillares de caliza.
Durante la mayor parte de la Edad Media esta zona estuvo poco ocupada, proliferando los arrabales. Históricamente, la presencia de arroyos y manaderos en esta zona propició la proliferación de huertas e “industrias”, tales como tenerías, alfares, carnicerías, pescaderías, que resultaban malsanas e insalubres.
El manadero existente en la plazuela fue canalizado en el siglo XVI para crear una fuente de cuyo remanente se surtirían unos lavaderos cercanos.
Con la llegada de la corte real a mediados del siglo XVI se reformó el entorno del alcázar, transformándose la plaza, las manzanas de viviendas y desapareciendo las curtidurías. Además, el Concejo de Madrid mandó construir unos lavaderos públicos que se surtirían con el agua sobrante de la fuente de los Caños del Peral, a la par que se construyeron muros de contención para evitar las riadas de barro y se empedró la plazuela en varias ocasiones.
La evacuación de las aguas sucias fue un problema constante que, unido al crecimiento de los espacios asociados a Palacio, implicó la canalización del arroyo del Arenal. En el siglo XVII el embocadero se adelantó hasta las proximidades de la Fuente de los Caños del Peral. En los siglos siguientes su recorrido fue ampliado siguiendo el antiguo curso del arroyo hasta la Calle de Alcalá.
El abastecimiento de agua fue también complejo. Además de surtir a las fuentes de la zona tenía que abastecer a Palacio, que en numerosas ocasiones uso el agua de los lavaderos para regar los jardines reales y abastecer sus fuentes.
A principios del siglo XVII, se presentó un proyecto de traída de aguas desde la Dehesa de Amaniel, hoy Dehesa de la Villa. Al llegar a la plazuela de los Caños del Peral, hubo que salvar el fuerte desnivel del terreno con la construcción de un sistema de arcos para mantener la cota de la tubería, inicialmente de cerámica y posteriormente de plomo. Pese a que el viaje de Amaniel discurría próximo a la Fuente de los Caños del Peral, no le daba servicio.
A principios del siglo XVIII se construyó, sobre los antiguos lavaderos el Coliseo de los Caños del Peral, lo que supuso el soterramiento definitivo del acueducto. De este modo la fuente quedó marginada respecto a la reciente edificación. Obras posteriores modificaron el trazado de la recogida de aguas a través de Arenal. La construcción del Teatro Real supuso la nivelación de la plaza y el soterrado definitivo de la fuente. A comienzos del siglo XIX se elevó el nivel de la plaza, lo que propició la conservación de los restos hallados en el transcurso de las obras de remodelación de la Estación de Metro de Ópera.
En la segunda mitad del siglo XIX, la puesta en marcha del sistema de abastecimiento del Canal de Isabel II supuso la construcción de nuevas galerías y el acondicionamiento y restauración de los ramales antiguos. Uno de ellos era el de la calle de los Caños del Peral, que conectaba con la Alcantarilla Principal a la altura de la Plaza de Isabel II, que debió de estar en uso hasta comienzos del siglo XX cuando se construyó la estación de “metropolitano”. Gran cantidad de alcantarillas y acometidas, así como los restos soterrados de la fuente de los Caños del Peral, fueron parcialmente destruidos en estas obras.
Galería de imágenes
Actuación arqueológica
Los trabajos de seguimiento arqueológico asociados al proyecto de instalación de nuevos ascensores en la estación de Metro de Ópera en Madrid, en 2008, sacaron a la luz los restos del antiguo entramado urbano de la desaparecida Plazuela de los Caños del Peral, actualmente Plaza de Isabel II.
Los restos se han puesto en valor con la creación de un espacio musealizado en la estación de Ópera pudiendo visitarse los restos de la Plazuela y Fuente de los Caños del Peral, la Alcantarilla del Arenal que canalizaba las aguas del arroyo epónimo, y el Acueducto del Viaje de Agua de Amaniel.
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