
Restauración de las columnas y cadenas en la plaza de San Diego en Alcalá de Henares
Localizadas en el casco histórico de Alcalá de Henares
Forman parte del conjunto de la fachada monumental del Colegio Mayor de San Ildefonso obra del arquitecto Gil de Hontañón (1537-1553)
Colegio de San Ildefonso: origen de la Universidad de Alcalá
En 1495 tiene lugar un hecho histórico que marcará el desarrollo de Alcalá de Henares: la fundación de la Universidad por el Cardenal Cisneros. En 1499 el papa Alejandro VI expidió Bula por la cual autorizaba la fundación del Colegio y Cátedras, iniciando su primer curso académico en 1508 y concediéndose en 1512 la jurisdicción de los Estudios universitarios.
Cisneros quería hacer de Alcalá un referente de la regeneración de la sociedad y transformarla en la capital académica y cultural de la España Moderna, convirtiendo la Universidad en una de las más destacadas de Europa en cuyas aulas se formarían importantes figuras del Siglo de Oro español, como Antonio de Nebrija, Mateo Alemán, Francisco de Quevedo, Lope de Vega, Ignacio de Loyola o santo Tomás de Villanueva, entre otros muchos.
Se emprendió en Alcalá la tarea de renovación y mejora de los equipamientos e infraestructuras públicas heredadas del período medieval, insuficientes y deficientes para el nuevo diseño de ciudad universitaria ideada por Cisneros. Se planteó la creación de un barrio académico con colegios menores, un hospital universitario y un gran número de viviendas para albergar a estudiantes y profesores. Como matriz de la institución complutense: el Colegio Mayor de San Ildefonso.
Columnas y cadenas en la plaza de San Diego en Alcalá de Henares
Las columnas y cadenas de la plaza San Diego se localizan en el casco histórico de Alcalá de Henares y forman parte del conjunto de la fachada monumental del Colegio Mayor de San Ildefonso.
Se encuentran en la lonja, espacio situado frente a su fachada principal cuya función era delimitar el ámbito de jurisdicción de la Universidad. Esta delimitación no se contemplaba en el proyecto inicial de Gil de Hontañón, sino que se levantó una vez terminada la fachada monumental, entre 1553 y 1554, bajo la dirección de Pedro de la Cotera.
La lonja no se finalizó hasta el año 1561 cuando se forjaron las cadenas por los hermanos Montoya, herreros de Alcalá.
Sin embargo, las columnas intervenidas y que preceden en la actualidad a la fachada monumental de San Ildefonso, no son las columnas originales instaladas en 1554, sino que, de acuerdo a la documentación consultada, estas fueron sustituidas en la restauración dirigida por el arquitecto Jose Manuel González Valcárcel (1958-1960), como consecuencia al mal estado de conservación que presentaban.
Las columnas actuales replican en forma a las columnas de Pedro de la Cotera, aunque aparentemente el patrón está modificado, puesto que en la documentación gráfica consultada y fechada en el año 1924, anterior a la intervención, se aprecia que en la calle central, marcando el acceso al edificio, había dos columnas y no los pilares que ahora encontramos.
El espacio de la lonja en el que se ha intervenido tiene una superficie aproximada de 367 m2, delimitada por 14 columnas con capiteles de orden jónico y cuatro pilares de sección cuadrangular (dos en los extremos del espacio y dos en la calle central) marcando el acceso al Colegio de Sal Ildefonso.
Estado de conservación previo
Las columnas presentaban en general un mal estado de conservación como consecuencia de la combinación de factores de alteración intrínsecos, relativo a la propia naturaleza de los materiales, y factores de alteración extrínsecos: humedad, presencia de sales solubles, contaminación atmosférica o biodeterioro, entre otros.
La principal causa de degradación de las columnas y cadenas estaba provocada por factores ambientales, aunque el estado de conservación era muy desigual en función de su localización dentro del conjunto. Así se podían encontrar columnas con un estado de conservación aceptable, sin daños físicos o de pequeño tamaño, mientras que otras presentaban lesiones importantes que ponían en riesgo su conservación a corto y medio plazo.
Cabe destacar la presencia de grafitis que, si bien no suponían un daño para la integridad física del material pétreo, sí afectaban a la unidad estética del conjunto.
Por su parte, las principales alteraciones que se detectaron en las cadenas metálicas fueron fracturas, oxidación superficial y faltas volumétricas que provocaban una falta de sujeción y pérdida de anclaje entre elementos.
Los principales daños detectados en el material pétreo fueron: depósitos superficiales, fisuras y fragmentación, pérdida volumétrica, biodeterioro y tinciones de oxidación.
Además, se localizaron numerosas intervenciones con morteros inadecuados (rellenos y sellados de mortero de cemento portland), que contribuían a la mala imagen y deterioro de las columnas.
Proyecto de restauración
Los trabajos de restauración comenzaron con un exhaustivo proceso de documentación gráfica de cada una de las columnas: levantamiento planimétrico, localización de alteraciones y registro fotográfico.
Tras la realización de ensayos y pruebas de tratamiento pertinentes, se llevó a cabo una limpieza superficial y se eliminaron tanto los morteros en mal estado como las antiguas intervenciones inadecuadas. El siguiente paso consistió en la aplicación de un tratamiento contra el biodeterioro que fue aplicado mediante pulverización sobre toda la superficie pétrea.
La limpieza mecánica, más profunda, tenía como objetivo la eliminación de todos aquellos depósitos y materiales que afectaban tanto a la legibilidad como a la estabilidad físico-química del material pétreo.
A continuación, se realizaron trabajos de consolidación estructural: cosidos, anclajes y adhesiones de todos aquellos elementos fracturados mediante el uso de varillas de fibra de vidrio y resina epoxídica.
Se trataron aquellas zonas donde se habían producido pérdidas volumétricas de importancia, que no permitían la correcta evacuación del agua de lluvia o que dificultaban la lectura del conjunto, para lo que se realizaron reintegraciones de volumen con morteros de restauración a base de cal y formulados expresamente para la obra en cuestión.
En el material metálico de las columnas se ejecutaron una serie de tratamientos de restauración encaminados a la conservación del metal: desmontaje, limpieza mecánica, restitución de elementos faltantes, inhibición, protección final y montaje.
Finalmente podemos concluir que con esta intervención se ha conseguido recuperar los valores estéticos originales de las columnas y frenar el avance de su deterioro. De esta manera se devuelve la dignidad, no solo a las columnas sino al conjunto de la plaza San Diego, que ofrece una nueva y mejorada imagen a sus visitantes.



















