CON LA TÉCNICA 'HIFU' AMPLIANDO SUS INDICACIONES CON NUEVAS DIANAS TERAPÉUTICAS

El Hospital público Clínico San Carlos supera los 400 tratamientos a pacientes para eliminar el temblor esencial y en Parkinson

Publicado:
07 abril 2026

Un equipo multidisciplinar del Hospital Clínico San Carlos, centro público de la Comunidad de Madrid, compuesto por neurólogos, radiólogos, neurocirujanos, técnicos de radiología y profesionales de enfermería, ha superado los 400 tratamientos para reducir o eliminar el temblor de los miembros superiores en pacientes con enfermedad de Parkinson y temblor esencial aplicando calor por ultrasonidos de alta intensidad. Este hospital público madrileño ha sido el primero de la región, y segundo de la sanidad pública española, en utilizar el tratamiento 'HIFU (High Intensity Focal Ultrasound)' gracias a un equipo de alta tecnología que permite concentrar el calor sobre las neuronas responsables del temblor eliminándolas en una sola sesión, sin incisiones ni anestesia general, en un procedimiento muy preciso y mínimamente invasivo.

“La evolución y los avances conocidos en la seguridad de la técnica nos ha permitido ampliar sus indicaciones terapéuticas y afrontar nuevas dianas en enfermos de Parkinson, además de continuar aplicándola en pacientes con temblor esencial, habiendo superado las 400 atenciones desde que comenzamos a utilizarla”, explica la neuróloga del Hospital Clínico San Carlos, Rocío García-Ramos.

Para estas nuevas indicaciones, continúa García-Ramos, “empleamos el calor por ultrasonidos para provocar lesiones en las fibras del haz pálido talámico del cerebro, o región PTT, con lo que conseguimos una ostensible mejoría en la reducción del temblor, y en la rigidez y lentitud que presentan los pacientes con Parkinson, con un buen perfil de seguridad para ellos”.

Este equipo multidisciplinar del hospital público Clínico San Carlos ha llevado a cabo 407 procedimientos con esta técnica con un resultado muy satisfactorio, de los que 293 han sido para temblor esencial, a los que hay que sumar 48 bilaterales, es decir, de ambos miembros superiores a la vez, y otros 59 en enfermedad de Parkinson, además de haberla aplicado también en pacientes que presentaban dolor neuropático del trigémino.

“Aplicando las escalas de reducción del temblor, los resultados obtenidos hasta la fecha con este procedimiento reflejan que más del 90% de los pacientes refieren una mejoría superior al 80%, que se mantiene a los 12 meses del tratamiento”, señala García-Ramos.

LA PLANIFICACIÓN RADIOLÓGICA ES ESENCIAL EN EL TRATAMIENTO

En este procedimiento resulta muy importante la planificación que lleva a cabo el radiólogo “porque las imágenes de alta resolución y corte fino de las estructuras del cerebro que proporciona la resonancia de tres teslas guían los haces de ultrasonidos hacia el punto exacto donde se encuentran las neuronas responsables del temblor para su ablación asegurando, a su vez, el resto de estructuras cerebrales”, detalla el radiólogo del Hospital Clínico San Carlos, Carlos Pérez.

Este procedimiento mínimamente invasivo está guiado por la imagen radiológica de la anatomía del paciente, previamente planificada por los radiólogos en una resonancia magnética de tres teslas para proporcionar la localización exacta del punto del cerebro donde aplicar el tratamiento.

Durante el tratamiento el paciente se mantiene despierto, por lo que el neurólogo puede verificar el grado de eliminación del temblor en tiempo real, lo que permite modular la intensidad en función de su respuesta gracias a la exploración neurológica que se lleva a cabo durante el procedimiento, que permite monitorizar la mejoría del temblor hasta su desaparición.

Especialistas del Clínico San Carlos también fueron los primeros de la sanidad pública española en el tratamiento del dolor crónico neuropático mediante la aplicación de esta técnica en un tratamiento único, que aplicaron a un paciente con dolor crónico que le afectaba al nervio trigémino, muy limitante y con episodios dolorosos en la zona ocular, mandibular y maxilar del rostro, implementando una nueva aplicación terapéutica que ya han repetido en varias ocasiones. Tras el procedimiento, el paciente experimentó una notable mejoría de sus síntomas y una reducción drástica del dolor.