La procesionaria del pino puede suponer un problema para la salud pública debido a los pelos urticantes que posee, que contienen una sustancia llamada thaumatopina.
Si se contacta con ellos, esta sustancia causa trastornos alérgicos a las personas y animales domésticos, incluso en zonas alejadas, ya que los pelos pueden ser transportados por el viento a largas distancias.
Su presencia en el suelo (especialmente a medio día en los días de buen tiempo) es peligrosa para las personas (sobre todo para los niños), para los animales domésticos y para el ganado.