La Embarcación de la Virgen de Alarilla en Fuentidueña de Tajo

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Procesión fluvial de la Virgen de Alarilla
Bien de Interés Cultural del Patrimonio Inmaterial

La Embarcación de la Virgen de Alarilla tiene lugar en el contexto de las fiestas patronales de Fuentidueña de Tajo, como parte de la procesión y romería que se celebra en la tarde noche del segundo sábado de septiembre.

Se trata de una procesión fluvial en la que la Virgen de Alarilla, en una barcaza conformada como las antiguas barcas de maroma, desciende por el Tajo acompañada de nadadores que portan antorchas e iluminan el recorrido así como de sus devotos.

Es un hecho festivo singular que reúne valores culturales, estéticos e históricos de relevante interés que llevan a su declaración como Bien de Interés Cultural del Patrimonio Inmaterial de la Comunidad de Madrid. 

Origen

Se tiene constancia del culto a la Virgen de Alarilla desde la segunda mitad del siglo XVI. En las Relaciones Topográficas de Felipe II ya se vincula la ermita con esta advocación. La procesión y romería es expresión de la devoción colectiva y el fervor a su imagen por parte del pueblo de Fuentidueña de Tajo. 

Procesión fluvial de la Virgen de Alarilla

En el contexto histórico de la celebración, cabe destacar la relación entre el río, los puentes y la procesión de la Virgen.

En el siglo XVI se cruzaba el río Tajo de dos formas: por un puente de madera estable dedicado al paso de ganado de la Mesta y a través de un puente de barca. Este último se utilizó probablemente para el paso habitual de personas hasta mediados del siglo XIX, cuando se construyó el primer puente de hierro en 1842.

En enero de 1866 se produjo un hecho histórico que explica el origen de la Embarcación; el general Prim, tras fracasar en su intento de derrocar al gobierno monárquico de Isabel II y, en su huida con sus tropas, atraviesa la población donde ordena hundir el puente, incomunicando así su ejército con las columnas del general O’Donnell.

Al destruir el puente, los habitantes se vieron obligados a cruzar la imagen de la Virgen de Alarilla por el río en una barca de maroma. Hasta 1876 no volvió a haber un puente en ese paso del río, pero para entonces la tradición del cruce en barca de la Virgen estaba más que arraigada.

Celebración

A primera hora de la tarde del segundo sábado de septiembre, la Virgen de Alarilla sale en procesión de la Iglesia Parroquial de San Andrés hasta el llamado Puente Viejo. La carroza que lleva a la Virgen mantiene un ritmo lento, como muestra de respeto y recogimiento.

Al llegar al río, la Virgen se traspasa a una peana con andas y, subiendo las cuestas, los portadores llevan la imagen hasta la ermita. Mientras la esperan, vecinos y visitantes, preparan la comida campestre en torno a la ermita. 

El camino de vuelta se realiza ya por la noche, portando antorchas, siendo esta vez las mujeres quienes bajan la Virgen de Alarilla hasta el Puente Nuevo que cruza el Tajo, aguas arriba del Puente Viejo. Allí, la imagen se coloca sobre la embarcación que la espera en el río, continuando así la procesión e iniciando su recorrido fluvial. El momento de la Embarcación de la Virgen de Alarilla es presenciado por una multitud de devotos, vecinos y visitantes. 

Los nadadores del Club de Piragüismo y los componentes de una peña local acompañan a la embarcación en su descenso por el río. Después de recorrer 800 metros río abajo, la embarcación vuelve al Puente Viejo y, en el lugar llamado La Pradera, se desembarca a la Virgen y es trasladada a una carroza. Desde allí continua su recorrido procesional hasta regresar a la iglesia parroquial de Fuentidueña de Tajo. En este último tramo del recorrido se recuperan los valores rituales de solemnidad.

Al día siguiente, el domingo, se celebra una misa mayor y, por la noche, una solemne procesión. Finalmente, el lunes se celebra la misa de difuntos, un ritual relacionado directamente con la Hermandad de la Virgen.

Bien de Interés Cultural Inmaterial

La Embarcación de la Virgen de Alarilla, en la que se combinan usos sociales, festivos y rituales, es ejemplo de las tradiciones en la Comunidad de Madrid así como de la adaptación a los nuevos modos de vida. El descenso de la barca con la Virgen de Alarilla se enmarca en un contexto escénico donde confluyen luces, sonidos, cantos y requiebros a la Virgen, además de las coreografías acuáticas ejecutadas por miembros de las peñas locales.

Este desarrollo escénico trasciende lo puramente estético y se transforma en un ritual participativo de acompañamiento y refuerzo de la cohesión social y la identidad de Fuentidueña de Tajo. El Ayuntamiento junto con la colaboración vecinal de las comunidades portadoras de la tradición son indispensables en la organización de este hecho festivo y en la preservación de su patrimonio cultural: la Hermandad de la Virgen de Alarilla, el párroco de la localidad, las peñas locales, el Club de Piragüismo, los remeros, la Comisión de Festejos, la Asociación Musical de Fuentidueña, la Corte de Honor, el Club de Pesca, Protección Civil y la Confederación Hidrográfica del Tajo.

Procesión fluvial de la Virgen de Alarilla

Para saber más

DECRETO 11/2022, de 23 de marzo, del Consejo de Gobierno, por el que se declara Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid