
Restauración de forjados en el Antiguo Convento de Lozoya
El antiguo convento, Bien de Interés Patrimonial, ocupa un extenso solar en la zona sur del casco histórico de Lozoya.
En el siglo XVI los señores de Lozoya, los Suárez de la Concha, hicieron levantar un palacete al sur del casco urbano. A finales del siglo XVIII, ante el aspecto muy deteriorado de esta casona, el cuarto marqués de Lozoya encargó su restauración. De esta fecha puede considerarse la fábrica sobre la que se ha realizado esta intervención.
En 1861 se funda el convento de la Madre de Dios y Patriarca San Joaquín, al que se trasladaron 15 monjas desde Aranjuez. Tras su etapa de convento, el edificio sufrió diversos cambios en su configuración interior debido a sus diversos usos como casa de huéspedes, comandancia y vivienda de distintos propietarios.
Estado inicial
El espacio interior está conformado por tres crujías presentando la central mayor altura que las laterales, recordando su composición a una iglesia de tres naves.
La capilla ocupaba parte de la crujía central en su extremo occidental, con 9,45 m de altura.
En los años 50 del pasado siglo XX se construyó un nuevo forjado de escasa calidad constructiva, que redujo en una altura el espacio de la capilla. Esta última perdió así su uso y fue ocupada por habitaciones.
Proyecto de restauración
Tras realizar una primera obra de restauración de las cubiertas, en esta intervención se han llevado a cabo las siguientes actuaciones principales:
- Restauración de forjados.
El forjado de la crujía norte se había desmontado en una obra anterior, debido a que había colapsado en gran parte y al estado irrecuperable de las partes no perdidas. Los demás forjados restaurados se encontraban en mejor estado, aunque apeados, debido a su mal estado de conservación.
Se han aprovechado todas las estructuras en buen estado y se han completado con prótesis las partes deterioradas. Se ha empleado madera nueva en las partes en donde la estructura se ha perdido completamente.
Los forjados se han reforzado con una capa de hormigón armado conectada a las viguetas de madera previendo las nuevas condiciones de uso,
Para restaurar los forjados se han desmontado los tabiques presentes en planta baja y primera, que no forman parte de los muros de carga. Son tabiques modernos, construidos tras la etapa conventual del edificio.
En el espacio de la capilla se ha desmontado el forjado moderno referido, por lo que este espacio ha recuperado sus dimensiones originales.
- Mejora del terreno.
Tras realizar un estudio estructural de la cimentación del edificio, se comprobó la necesidad de la mejora del terreno; lo cual se ha hecho mediante inyecciones de lechadas de cal hidráulica natural.
- Ejecución de un forjado sanitario.
En relación con la presencia de gas radón, el municipio de Lozoya se encuentra en zona 2, según la clasificación de municipios de la comunidad de Madrid. Por ello, fue necesario realizar un forjado sanitario ventilado, hecho con sistema Cupolex de H-20.
Durante esta obra se localizaron varias estructuras arqueológicas en varias de las estancias de la planta baja del edificio. Se corresponden con el edificio primigenio construido en el siglo XVI por la familia Suárez de la Concha como residencia familiar. Las mismas se han protegido, documentado y se ha continuado con las obras de restauración.
Ha quedado descubierta también parte de una atarjea abovedada que discurre en sentido E-O, que quedará visible desde el interior mediante una ventana arqueológica.
















