
Antiquarium y Paseo Arqueológico del Palacio Arzobispal
En el recinto amurallado de la ciudad de Alcalá de Henares
Antiquarium y Paseo Arqueológico del Palacio Arzobispal
Se desarrolla en el recinto amurallado de la ciudad de Alcalá de Henares, integrando un itinerario arqueológico por los elementos restaurados de cerca alcalaína. De este conjunto destacan a nivel expositivo la puerta de la torre 14 cuyo acceso ha sido habilitado y el centro de interpretación, el “Antiquarium” propiamente dicho, que recupera un espacio creado en los años 80.
El proyecto expositivo Antiquarium es el resultado de una compleja operación, que ha culminado en la apertura de un paseo arqueológico vinculado a la recuperación de las murallas medievales de Alcalá de Henares al que da apoyo un centro de interpretación.
El recinto amurallado del Palacio Arzobispal engloba una gran superficie en la que conviven espacios residenciales con otros de uso agrícola, militar y fiscal, que permiten comprender una intensa historia de más de 800 años durante los que este lugar ha sido una fortaleza medieval, un palacio renacentista, el Archivo General de la Administración, el Museo de Antigüedades de Alcalá y, siempre, un espacio simbólico de la rica historia de Alcalá.
En 1129 Alfonso VII donó el burgo de San Yuste o Santiuste al arzobispo de Toledo, mientras la cercana fortificación andalusí de Qal'at'Abd al-Salam iba quedando paulatinamente en desuso. Sin embargo, esta fortaleza acabó prestando su nombre al núcleo urbano que se estaba creando en el llano a partir del mencionado burgo, que de Santiuste pasó a denominarse Alcalá.
La formación del alcázar arzobispal de Alcalá comenzó con la construcción a principios del siglo XIII de unas “casas arzobispales” por iniciativa del el arzobispo Rodrigo Ximénez de Rada.
Con el tiempo estas construcciones fueron dando forma a un conjunto integrado por la fortaleza y el gran espacio abierto que constituía el albácar, que permitía el acuartelamiento de las tropas y el refugio de la población civil en caso de ataque, todo ello cerrado y definido mediante el recinto amurallado.
A partir de este núcleo, la fortificación creció y se vio reforzada por la iniciativa de sucesivos arzobispos. A finales del siglo XIV Pedro Tenorio reformó, o tal vez construyó completamente, el lienzo sur del recinto de Palacio “con torres y baluartes”. El perímetro del alcázar que se conformó en ese momento coincide en gran medida con el que se conserva en la actualidad. Con Alonso Carrillo de Acuña, se fortificó la ciudad con una nueva muralla, cava y barbacana, ampliándola hacia la zona oriental. Este arzobispo desarrolló una considerable actividad militar y política en contra de la Isabel I de Castilla, y su fracaso implicó la desaparición casi total de la función militar del recinto amurallado alcalaíno.
Los siguientes arzobispos que intervinieron en el palacio tuvieron como objetivo reconvertir la vieja fortaleza en un moderno palacio renacentista urbano. La transformación de castillo a palacio tuvo como principales promotores a Alonso de Fonseca y a Juan Pardo.
Durante el siglo XIX el Palacio conoció un progresivo declive, paliado por su reconversión en Archivo General Central del Reino en 1858. En 1939 el edificio sufrió un incendio y en los años inmediatos sufrió un severo expolio.
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Actuación arqueológica
El espacio expositivo del Antiquarium ha aprovechado la restauración del lienzo sur de la muralla, realizada en los años 80, que reinventó la cerca creando una estrecha galería hacia el interior a partir de la construcción de seis arcos. En este espacio se presentan al público los datos aportados por diversas excavaciones y prospecciones arqueológicas además de elementos recuperados del antiguo palacio. El Antiquarium está compuesto por tres unidades expositivas, emplazada cada una de ellas en uno de los nuevos arcos, y que acogen conjuntos en torno a tres espacios arquitectónicos del conjunto del palacio: Patio de Armas, Galerías del Ave María y del Aleluya y Patio de Columnas o Fonseca.
El paseo arqueológico en sí engloba el adarve entre las torres 14 y 16, la torre 14, puerta intramuros de la villa, las torres 15 y 16, la torre 1 o Puerta de Burgos, los lienzos Norte, Este y Sur.
En la zona sur se ha habilitado la puerta de la torre 14. El interés que suscita su visita radica en gran medida en el hecho de que conserva una buena parte de su estructura original de finales del siglo XIV, especialmente su interior, pudiéndose apreciar una construcción sobre zócalo de sillares, por encima de los que se emplean machones de ladrillo y casetones de mampostería encintados con ladrillo, revocándose finalmente la obra. También se conservan los mecanismos de la puerta, el pavimento, la buharda, incluso la bóveda con los enlucidos originales. La torre 14 era funcionalmente una poterna, portillo o puerta menor, que actuaba como paso para acceder desde la villa al interior del recinto de la fortaleza de los arzobispos, luego transformada en palacio.
De las zonas excavadas inmediatas se ha optado por presentar al público sólo una de ellas en la que se han documentado los restos de dos edificaciones que debían constituir un cuerpo de guardia para controlar el acceso desde la villa.
Gracias a los trabajos de arqueología y restauración se ha podido fechar los diversos lienzos y torres de la muralla, y localizar los procesos de antiguas y recientes restauraciones. La mayoría de los restos que se conservan pueden fecharse en el siglo XIV, siendo muchos de ellos atribuibles a las intervenciones de Tenorio. Siendo pocos, (excepto los de la Puerta de Burgos atribuibles al siglo XIII) y difícilmente interpretables los restos más antiguos.