
La feria de libros de la Cuesta de Moyano: Patrimonio Inmaterial
Bien de Interés Cultural
La Feria de Libros de la Cuesta de Moyano es uno de los espacios más identitarios de la vida cultural madrileña, referente histórico y testimonio vivo de la tradición literaria de la capital desde hace más de un siglo.
Los libreros y los visitantes que la frecuentan «como un ritual», la identifican como un espacio de memoria colectiva, de encuentro intergeneracional y de intercambio de experiencias. Es por ello, que además de un mercado de libros al aire libre, representa un conjunto de prácticas culturales que forman parte del patrimonio cultural inmaterial de la Comunidad de Madrid.
Historia de la feria
La Feria de Libros de la Cuesta de Moyano tiene sus raíces en las antiguas ferias de San Mateo, que se celebraron en Madrid hasta finales del siglo XIX. En estas ferias, inicialmente dedicadas a la venta de frutas, juguetes y diversos enseres, también se ofrecían libros de segunda mano, convirtiéndose en un punto de encuentro para lectores y coleccionistas.
En 1919 los vendedores de libros comenzaron a instalarse frente a las verjas del Real Jardín Botánico, en el Paseo del Prado. En 1924 los libreros levantaron su feria temporal de libros en la acera derecha de la calle Claudio Moyano y, un año después, el Ayuntamiento aprobó un mercado permanente de libros usados con el nombre de Feria de Libros. Se adjudicaron las casetas a 29 hombres y una mujer.
Luis Bellido, entonces arquitecto municipal de Madrid, que había construido edificios como el Matadero municipal, diseñó las emblemáticas casetas grises de madera que alojarían a los libreros.
Durante la Guerra Civil Española la Feria continuó funcionando a pesar de las dificultades, cerrando únicamente durante 15 días al inicio del conflicto. En los años de la posguerra, Moyano se convirtió en un refugio para los libros prohibidos por la censura, estableciéndose redes de confianza entre libreros y lectores para su distribución clandestina.
Pese a algunos intentos de renovación y varios traslados temporales, la feria ha sobrevivido y mantenido su esencia en la Cuesta de Moyano hasta la actualidad. Forma parte, desde 2021 del Paisaje de la Luz, Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Bien de Interés Cultural del Patrimonio Inmaterial
El libro que se oferta por antonomasia en esta feria de libros es el libro antiguo o de segunda mano, pudiendo localizarse ediciones antiguas, curiosas o raras. Junto a libros, se venden grabados, folletos, mapas antiguos, revistas y publicaciones periódicas, valiosos objetos culturales que conectan generaciones.
La adjudicación de las casetas se hacía tradicionalmente por herencia familiar hasta la tercera generación. Actualmente se gestiona por licitación pública. La compra de libros por parte de los libreros puede ser resultado del ofrecimiento directo de ejemplares por parte del público, o bien por responder al anuncio de venta de bibliotecas personales.
El precio los libros usados, especialmente asequible, es uno de los reclamos comerciales de la feria.
En los años 20, Ramón Gómez de la Serna observó una curiosa coincidencia: el precio del boquerón, quince céntimos, era el mismo que el de un libro de segunda mano en la Cuesta de Moyano. Inspirado por esto, comenzó a llamar a la feria «la feria del boquerón», un apodo que reflejaba su carácter popular y su enfoque en la venta asequible de libros antiguos.
La feria ha sido citada en numerosas obras literarias y cinematográficas, desde Viaje a la Alcarria, de Camilo José Cela hasta el poemario Revelaciones, en el que Juan Van-Halen le dedica algunos versos.
Se trata de uno de los espacios literarios más icónicos de Madrid, donde la cultura se integra de manera natural en la dinámica urbana, siendo un ejemplo único en Madrid y una de las pocas ferias permanentes de libros que encontraremos en España y en Europa. Con el tiempo, se ha convertido en uno de los pilares esenciales de la oferta cultural de la ciudad, comparable con los Bouquinistes de las orillas del Sena en París.
La Feria de Libros de la Cuesta de Moyano está abierta al público todos los días del año.
Es lugar de encuentro de lectores, paseantes y turistas, pero principalmente entre libreros y clientes habituales, muchos de ellos bibliófilos y coleccionistas. El conocimiento mutuo, a veces fruto de muchos años de relación, permite a los primeros, ofrecer recomendaciones personalizadas y a los segundos solicitar ejemplares singulares, creando una red de intercambios de saberes y experiencias que refuerza el carácter comunitario y especializado de la Feria.
Asimismo, varias asociaciones han sido creadas buscando la supervivencia de la feria, como la Asociación de Libreros Cuesta de Moyano, o la Asociación ciudadana Soy de la Cuesta.







